Y si pudieses acompañarme, sería mejor. Eso pensaba mientras le daba el último sorbo a mi quinto café, el viento era frío y me hacía temblar como una leve pastura con la brisa, aunque eso fuese algo trivial para mí. Cerré los ojos y suspiré algo cansado de haber estado rememorando los momentos de mi vida, que eran pocos y muchos, triviales y sustanciosos... Eran todo a la vez. Empecé a deambular por el techo sintiendo el piso tibio bajo mis pies, una sonrisa juguetona se me escapó al ver todo el panorama: Era tan tranquilo y consolador pero de nada servía si no tenía de nuevo su cuerpecito junto a mí, su manita tan suave en mi mejilla y aquel rostro que era la mezcla de una niña y una mujer con algo más...
Y ese "algo más" no lo lograba encontrar. La dulce brisa que hacía dulces sonidos al pasar por los huequillos en aquel tubo intentaba, en vano, emular a sus hermosos susurros en las noches donde ella estaba tan cerca mío que parecía que en algún momento se fundiría conmigo, y lo hubiese deseado; así podría retenerla, así podría ser egoísta y apretarla contra mí.
Respiré hondo y me acerqué hasta leve y fino borde que me separaba de la otra casa, sin pensarlo mucho ya me encotnraba sobre techo ajeno. Sonreí y dejé que mis pasos siguieran, para encontrarte tal vez en la novena luna...
CUANDO NO SABES QUE PASO
Hace 11 meses
